jueves, 19 de agosto de 2010

-Un día, asistí a cuarenta y tres puestas de sol.

Poco después agregaste:

-¿Sabes?... Cuando se está verdaderamente triste, son agradables las puestas de sol...

-¿Aquel día entonces, el de las cuarenta y tres veces, estabas verdaderamente triste?

no respondió.


[El mejor libro]

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