...Era el fin de una larga contienda, los japoneses habían sido vencidos por el arma más contundente de la historia, que mató en pocos minutos ciento treinta mil seres humanos y condenó a una lenta agonía a otros tanto....
_-Nada volverá a ser como antes, Charles. La humanidad ha cometido algo más grave que el pecado original. Esto es el fin del mundo-comentó descompuesta, pero sin alterar su lrgo hábito de buenas maneras.
_-No digas tonterías. Debemos aplaudir los progresos de la ciencia. Menos mal que las bombas no están en manos enemigas, sino en las nuestras. Ahora nadie se atreverá a hacernos frente.
-¡Volverán a usarlas y acabarán con la vida en la tierra!
-Terminó la guerra y se evitaron males peores. Muchos más hubieran sido los muertos si no lanzamos las bombas.
-Pero murieron cientos de miles, Charles.
-Ésos no cuentan, eran todos japoneses - se rió su marido.
[Extracto del libro "El plan infinito" de Isabel Allende. ]
[el contexto trata sobre la bomba Atómica de Hiroshima. ]
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